Una mirada global a la pandemia desde los movimientos sociales. Para no volver a la “normalidad”

En pocas semanas nuestra realidad ha sido alterada profundamente por una pandemia que afecta no solo a países empobrecidos, comunidades esquilmadas, y a una población excluida del gran capital internacional, sino que también está golpeando al protegido mundo occidental. Una nueva crisis global está presente, una “crisis sanitaria” que obliga a replantearnos nuestra mirada hacia una extraña normalidad de la violencia impune, la explotación laboral, de la desigualdad social, de la exclusión y el hambre, del éxodo forzado, de los desequilibrios territoriales y de la destrucción del ciclo de la vida de nuestro planeta.

Las luchas sociales y populares que acompañamos (https://www.entrepueblos.org/) siguen haciendo frente a esta crisis multidimensional que afecta a nuestro mundo del siglo XXI: una crisis sistémica, capitalista y financiera; una crisis alimentaria, ecológica, energética; una crisis de cuidados, de valores, cultural; una crisis de lo esencial, de los derechos humanos; que enmarcan esta emergencia sanitaria por la vida.

Este nuevo episodio de la crisis global que se evidencia en la pandemia del coronavirus que estamos viviendo, nos obliga a elaborar y poner en común algunas reflexiones para ahora, y para lo que pueda venir después. Con este propósito, os presentamos este nuevo encuentro virtual, en el que contaremos con:

Raul Zibechi, gran conocedor y cómplice de los movimientos sociales de América Latina, nos ayudará a analizar el contexto que estamos viviendo, y a conocer las experiencias de lucha y resistencia de organizaciones sociales rurales, indígenas, campesinas, y urbanas, que tratan de afrontar la pandemia construyendo alternativas que pongan la vida digna en el centro.

También participan,

Annaïs Sastre. Activista de Arran de Terra y de l’Aresta, por la construcción de una Soberanía Alimentaria de los pueblos. Campaña #SOSCampesinado

Dolores Jacinto. Activista de la Asociación Intercultural de Profesionales del Hogar y Cuidados (AIPHYC). Campaña #RegularizacionYa

– Esta crisis nos recuerda lo evidente: que la alimentación es una necesidad y un derecho humano inaplazable. En este sentido el movimiento por la Soberanía Alimentaria supone una necesidad más evidente que nunca y, a la vez, un contrapoder a la normalidad. Es decir, trata de cuestionar las relaciones de poder establecidas (en el marco de la globalización neoliberal) en el que la alimentación, las personas, los animales, los bienes naturales y hasta la vida misma se mercantilizan. De modo que, existe la necesidad de otra mirada hacia lo local, lo común, hacia la identidad y diversidad de los pueblos, por la sostenibilidad del territorio y de la Tierra, que nos permita construir nuevas formas de producción agroecológica y de consumo responsable, defendiendo el derecho a vivir dignamente en nuestros territorios y en nuestros cuerpos. Y de recordar también que en estos días muchas cosechas están en riesgo de perderse por falta de mano de obra “extranjera” sobre-explotada.

– El capitalismo puede cerrar fábricas durante un tiempo, pero no puede permitirse cerrar los hogares, ni los trabajos de cuidados y de reproducción de la vida. El capitalismo necesita la vida, aunque la vida no necesita al capitalismo. Queremos visibilizar, en general, la feminización de los cuidados, generada por la división del trabajo patriarcal. Queremos visibilizar las cadenas internacionales de los cuidados, a estas personas que, en situaciones de exclusión, precariedad y explotación inhumana, propiciada por las leyes de extranjería, sostienen vidas de nuestras personas más dependientes. Rebelarnos contra la pobreza estructural normalizada y la exclusión social jerarquizada, que ponen de manifiesto la vulnerabilidad de una gran parte de la humanidad. Y resaltar la gravísima irresponsabilidad de las políticas neoliberales que se han desarrollado durante décadas con la privatización y/o desmantelamiento de los servicios públicos, y la desprotección los bienes comunes, contribuyendo más si cabe a acentuar esta emergencia global.

Los movimientos sociales, una vez más, son impulsores de iniciativas regeneradoras para garantizar la vida y construir alternativas a la crisis sistémica de un capitalismo que no respeta ni a las personas ni al planeta.

¡Cooperación solidaria ante la crisis del capitalismo global!

¡Por una Soberanía Alimentaria de los Pueblos!

¡Ninguna persona es ilegal!

Seguimiento de Entrepueblos sobre la crisis del COVID-19

Planeta Tierra, abril de 2020

Estimadas amigas y amigos de Entrepueblos,

y de las organizaciones hermanas de América Latina/Abya Yala

Os escribimos en primer lugar para desearos que estéis bien y os cuidéis mucho en todos los aspectos. Para enviaros un gran abrazo, con un mensaje de solidaridad, esperanza y cercanía en estos momentos de duelo de familiares o personas cercanas, así como de toda clase de incertidumbres ante lo que está por venir.

En esta nueva comunicación queremos dar continuidad a lo que os dijimos al inicio de nuestra cuarentena, actualizando información del seguimiento que estamos haciendo de esta crisis.

Tal como avanzamos hace unas semanas, hemos podido organizarnos para mantener la continuidad de nuestro trabajo, siempre dentro de las limitaciones que nos impone la situación y la necesidad de cuidarnos en lo familiar, lo emocional y lo social. Hemos puesto en marcha una “Comisión de crisis”, compuesta por personas de la Junta y de la Oficina Técnica, para hacer un seguimiento semanal para ir respondiendo a los diferentes desafíos que la situación nos plantea. En la parte técnica realizamos reuniones periódicas a distancia entre el personal de las distintas áreas de trabajo, así como una semanal con las y los cooperantes que están en los países de América Latina. También tratamos de hacer frente a las rigideces de las normas administrativas derivadas del Decreto de Alarma en el ámbito de la cooperación, tratando de que no añadan problemas a los que ya están empezando a sufrir las organizaciones y comunidades de los países en los que trabajamos.

En América Latina la onda expansiva de la epidemia está llegando con semanas de retraso con respecto a lo que estamos viviendo en Europa. Encontramos reacciones muy diferentes en unos y otros gobiernos. Desde los que han anticipado medidas de distanciamiento para tratar de adelantarse a la extensión del virus, hasta algunos que a día de hoy continúan autorizando, cuando no recomendando, actividades masivas. Hay cierta coincidencia, por cierto, entre esta última posición política y la influencia de ciertas confesiones religiosas que, al igual que buena parte de la clase empresarial, se resisten a cerrar sus “negocios”.

A través de nuestras compañeras y compañeros cooperantes, estamos en contacto permanente con las organizaciones sociales aliadas, aunque también a distancia, como requieren las medidas de protección. De estas conversaciones extraemos para compartirlas algunas de las primeras preocupaciones que nos trasladan:

  • Las organizaciones de DD.HH. nos hacen llegar varias alertas sobre cómo la crisis del COVID-19 se está traduciendo en mayores concentraciones del poder, autoritarismos, vulneraciones de derechos, carta blanca e impunidad para las fuerzas policiales, e incluso represión y criminalización a defensoras y defensores, aprovechando las medidas de excepción. En este terreno podemos decir que llueve sobre mojado.

  • La precariedad de los servicios públicos y las décadas de privatizaciones hacen que, aunque la pandemia todavía no ha tomado las dimensiones que ahora registra en Europa, sean de temer situaciones de crisis humanitarias graves, en los casos en que no se logre atajar a tiempo. Un apunte de ello lo tenemos ya en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil.

  • Otro ámbito de impactos es el de los impactos económicos asociados. Las elevadas tasas de trabajo informal y precario, así como los déficits de vivienda y suministros básicos, son fuentes masivas de alta vulnerabilidad. Las personas que viven del trabajo informal -que son en algunos países la mitad o más de la población ocupada- dependen de lo que ganan a diario y, por tanto, para ellas quedarse en casa no es una opción. Algunos gobiernos han anunciado pequeñas ayudas a los sectores más desfavorecidos, pero son insuficientes e inconcretas, y lejos de calmar, crean más incertidumbres y alarma social, como está ocurriendo en El Salvador o Guatemala.

  • Desde varios países nos cuentan cómo, mientras se ordena el confinamiento a la población, las empresas extractivas tienen bula para continuar sus actividades. En Perú, por ejemplo, nos notifican los primeros casos en campamentos mineros.

  • Las organizaciones feministas tratan de hacer frente a las consecuencias para las mujeres del “quédate en casa”, tanto en los cuidados, como en la contención de las crisis y las violencias, en la mayoría de los casos supliendo las responsabilidades que corresponden a las instituciones públicas, ofreciendo servicios de atención apoyo, escucha y denuncia.

  • Los países siguen pagando su deuda externa, en unos momentos que se necesitan todos los recursos para la protección social. Y eso no es todo, sino que se teme que tras esta crisis esta deuda se acreciente y suponga mayores recortes sociales y de los servicios públicos si no hay un replanteamiento a fondo de la deuda.

  • Desde el ecologismo social se remarca la necesidad de crear conciencia sobre como el modelo de producción agroindustrial está en el origen de estas epidemias cada vez más recurrentes. Tanto en lo que respecta al avance sin límites de la frontera agrícola y ganadera sobre las selvas y los ecosistemas naturales, como por lo que respecta a los sistemas masivos de hacinamiento animal en macro-granjas con tratamientos alimentarios y zoosanitarios industrializados. Y se alerta sobre el temor de que tras la crisis venga una fase de repunte de las políticas de crecimiento de la economía fósil, que suponga pasos atrás en la ya muy insuficiente agenda para hacer frente a la emergencia climática y ecológica.

Al mismo tiempo, dentro de nuestras limitaciones y las propias del confinamiento, estamos tratando de unir fuerzas y apoyar diferentes iniciativas surgidas desde diferentes movimientos y plataformas en nuestro país, que tratan de dar respuesta a la situación que viven los sectores más vulnerables, como la campaña por el Plan de Choque Social, las demandas de regularización de las personas migradas –tal como se ha hecho en Portugal-, las del colectivo de mujeres en el trabajo doméstico, así como en varias iniciativas feministas o la campaña europea en defensa de la sanidad pública.

Y al mismo tiempo participamos en reflexiones y debates colectivos con organizaciones del ámbito ecosocial y climático, así como en el movimiento feminista, con el objetivo de mirar un poco más allá de la situación actual y tratar de analizar las causas y las consecuencias de esta crisis, así como de abordar las incertidumbres del “día después”.

También hemos organizado en estos días algunas actividades directas de diálogo e intercambio, como las videoconferencias Economía Feminista, para no volver a la “normalidad” ¡Todas, tenemos derecho a vivir dignamente! y Una mirada global a la pandemia desde los movimientos sociales. Para no volver a la “normalidad” con voces desde los feminismos y los mivimientos sociales, de aquí y de diferentes países de América Latina.

Hace casi una década editamos una publicación titulada “No dejes el futuro en sus manos. Cooperación solidaria ante la crisis del capitalismo global”, donde definíamos la crisis global como “una crisis multidimensional en la que se suman las crisis alimentarias, la energética, la de los cuidados, la crisis económica y financiera, crisis de representación política, crisis migratoria y de personas refugiadas, crisis climática y ecológica… Pero no tenemos varios planetas ni sociedades donde se desarrollen por separado cada una de estas dimensiones, sino que todas confluyen e interactúan sobre una misma realidad física y social”.

Aunque es pronto todavía para consolidar conclusiones, este nuevo episodio de la crisis global que estamos viviendo nos empieza a apuntar algunas reflexiones a retener para lo que pueda venir después:

  • La gravísima irresponsabilidad de las políticas neoliberales que se han desarrollado durante décadas con la privatización y/o desmontaje de los servicios públicos y de los bienes estratégicos.

  • Que, mientras la mayor parte de las empresas han tenido que detener su producción -para la que “todavía” se requieren personas humanas- lo que nunca se puede detener es el trabajo reproductivo, este que en nuestra sociedad se realiza en el ámbito doméstico. Ahí han ido a parar la mayor parte de las tensiones, desazones, frustraciones y necesidades de cuidados que conlleva esta crisis, con todo lo que ello significa para las personas –en su mayor parte mujeres- que lo sostienen.

  • Este ámbito doméstico se ve complementado con la socialización virtual por medio de todo tipo de plataformas y pantallas. Un mundo mágico lleno de paradojas y ambivalencias, que nos permite desplegar toda nuestra empatía y compasión con personas queridas de otros continentes, al mismo tiempo que nos permite ignorar la muerte del vecino del piso de abajo; que es capaz de dar alas a nuestra creatividad y al mismo tiempo de hacer palidecer las pesadillas de George Orwell sobre el control social por parte de los estados y las grandes compañías del “big data”. Una magia que, recordémoslo, se basa en materiales minerales relativamente escasos.

  • Otra conclusión importante es la necesidad de la relocalización de la producción y el consumo de bienes básicos, es decir de la soberanía social. Ninguna comunidad humana puede permitirse el lujo de depender de importaciones transnacionales y de intereses especulativos para proveerse de los medios que sostienen la salud, la alimentación y el resto de suministros básicos para la vida.

  • Pero esta soberanía no puede plantearse desde el exclusivismo o el primacismo, sino desde el internacionalismo, es decir, desde la conciencia de que vivimos en un solo mundo y que para subsistir debemos cooperar, si no es por solidaridad, por lo menos, por egoísmo inteligente. En estos días en que los EE.UU. se han encaramado en la primera posición de los países afectados por el COVID-19, el “American first” de Donald Trump sonaría cómico si no fuera porque quienes están pagando las consecuencias de estas deliberadas sandeces son las poblaciones más vulnerables y racializadas en los barrios, por ejemplo, de Nueva York.

Esta conciencia internacionalista, que venimos practicando desde hace más de 30 años, es la que nos une con tantas personas y organizaciones, de aquí y de América Latina, la que nos hace convertir en estímulos estos retos abrumadores.

De estas valoraciones que nos llegan de América Latina, y de los intercambios de reflexiones con las organizaciones de aquí y de allá, surgirán seguramente ideas para nuestro trabajo en los próximos años, que debemos empezar a trazar a partir de la próxima asamblea, que como sabéis, se tenía que haber realizado los próximos 2 y 3 de mayo en Valencia. En estos momentos aún no nos atrevemos a aventurar una nueva fecha, esperamos poder hacerlo en cuanto la situación nos lo permita. Para todo ello esperamos seguir contando con vuestro interés y apoyo como hasta ahora.

Abrazos y seguiros cuidando.

Economía Feminista, para no volver a la “normalidad”

Comisión Feminismos Entrepueblos

 

Encuentro virtual:

Economía Feminista, para no volver a la “normalidad”
¡TODAS, TENEMOS DERECHO A VIVIR DIGNAMENTE!

Con la participación de: Cristina Carrasco Bengoa, Natalia Quiroga Díaz, Verónica Gago, Karla Lara, Carmen Juares Palma y Trinidad Cuesta Sánchez [+ info]

Coincidiendo con la publicación en redes del libro editado por Entrepueblos “Economía feminista, desafíos, propuestas y alianzas”


Economía Feminista, para no volver a la “normalidad”

¡TODAS, TENEMOS DERECHO A VIVIR DIGNAMENTE!

En pocos meses las personas que habitamos el Planeta Tierra nos hemos visto sorprendidas por una “emergencia sanitaria” provocada por la pandemia de enfermedad por coronavirus. Pero hace demasiado tiempo que diversidad de voces alertan sobre la llamada “crisis global”, “crisis civilizatoria” del sistema capitalista que nos ha ido golpeando a lo largo de décadas: crisis alimentaria, energética, de los cuidados, crisis económica y financiera, crisis de representación política, crisis migratoria y de personas refugiadas, crisis climática y ecológica. Pero no tenemos varios planetas ni sociedades donde se desarrollen por separado cada una de estas dimensiones, sino que todas confluyen e interactúan sobre una misma realidad física y social.

El capitalismo heteropatriarcal, racista, militarista y colonial en su proceso de globalización, ha hecho crecer las condiciones de precariedad económica, social y afectiva de las personas, con diferentes intensidades, en todos los continentes con un objetivo claro: acelerar la mercantilización de la vida y del planeta.

Tiempo de la verdad desnuda, sin adjetivos, donde las palabras y los hechos no pueden ir por separado. El feminismo está poniendo sobre la mesa un nuevo sentido común que necesitamos desesperadamente: la vida y los cuidados en el centro de la vida, la solidaridad, el apoyo mutuo, la comunidad y la conciencia crítica, por encima del individualismo y la cultura del miedo. Hemos de tomar conciencia que somos dependientes, ecodependientes, e interdependientes. Podemos ser autónomas, pero no autosuficientes. Estos valores son la mejor receta para el coronavirus.

En este sentido, en el apartado PUBLICACIONES de nuestra Web puedes descargarte el libro que editamos en ENTREPUEBLOS-ENTREPOBLES-ENTREPOBOS-HERRIARTE, “Economía feminista. Desafíos, propuestas, alianzas” coordinado por Cristina Carrasco Bengoa y Carme Díaz Corral, con textos de: Cristina Carrasco Bengoa, Carme Díaz Corral, Silvia Federici, Verónica Gago, Yayo Herrero, Yolanda Jubeto Ruíz, Mertxe Larrañaga Sarriegi, Amaia Pérez Orozco, Natalia Quiroga Díaz, Corina Rodríguez Enriquez.

Creemos que el contenido de este libro nos puede servir como excusa para pensar juntas qué estamos haciendo y qué queremos hacer en estos momentos de emergencia sanitaria y pandemia del capital, tejiendo redes de feminismos internacionalistas, ecologistas, decoloniales, antirracista, con propuestas alternativas al sistema capitalista depredador que despoja de derechos, desprotege y mata. Contra todas las pandemias del capital: más políticas públicas de protección social con carácter universal, más redes de solidaridad y más empoderamiento social. Estos valores son la mejor receta frente al coronavirus, para resistir y sumar rebeldías solidarias.

¡POR UNA COOPERACIÓN FEMINISTA ENTRE LOS PUEBLOS!
¡TODAS, TENEMOS DERECHO A VIVIR DIGNAMENTE!

Deuda externa, deuda ecológica y COVID-19

El coronavirus puso en la agenda internacional la urgencia de suspender los pagos de la deuda externa de los países del Sur, para atender la crisis sanitaria y alimentaria.  A pesar de ello y de las demandas de organizaciones e instituciones del Ecuador para que el Gobierno suspenda el pago de los Bonos Global 2020, en este mes de marzo, en plena crisis del virus, lo pagó aduciendo la necesidad de hacerlo para poder acceder a nuevos créditos.  El Ecuador destina actualmente más de 7.000 millones de dólares anuales para pago de deudas.  Suspender este pago implicaría contar con recursos propios para atender a la crisis y no recurrir a nuevo endeudamiento.

Uno de los aportes desde el ecologismo fue establecer una relación directa de la deuda externa con la devastación ambiental, a eso llamamos deuda ecológica.  La ecuación es sencilla, a más deuda más devastación.

En la base de la pandemia están los impactos sociales, económicos y ambientales porque se alteraron las relaciones dentro del mundo natural.  Y el sistema de endeudamiento fue una de las causas que provocó este desbalance.

Por un lado están los condicionamientos y ajustes sociales y ambientales que se han aplicado a través de los acuerdos con el FMI y el BM, para garantizar el pago de la deuda externa, lo que ha significado mayor empobrecimiento de la población y la actual crisis de los sistemas de salud, que no pueden responder a la emergencia sanitaria para combatir el COVID19.

Por otro, la deuda externa ha sido uno de los mecanismos para impulsar la explotación petrolera y minera, expansión del agronegocio, construcción de represas y grandes infraestructuras, que han causado deforestación, pérdida de biodiversidad, contaminación por desechos industriales del suelo, aire y fuentes de agua, provocando enfermedades, desnutrición y desplazamiento de poblaciones hacia las ciudades en situaciones de marginación lo que agrava las condiciones de contagio del virus.

La deuda externa ha generado así una inmensa deuda social y ecológica con los pueblos del Sur. Ya no sólo se trata de la deuda con las economías tradicionales del norte global, sino también con los países emergentes, particularmente con China.  El Ecuador adeuda a China más de 6000 millones de dólares. Tras esta deuda se encuentra la explotación minera a gran escala, ampliación de la frontera petrolera, construcción de represas e hidroeléctricas, que además de ser un fracaso tecnológico, han provocado destrucción ambiental.  Recordemos cómo desapareció la más bella cascada del Ecuador.  Debido a los compromisos adquiridos por el endeudamiento ahora se pretende entrar al Yasuní, a sacar petróleo cuyo valor no compensa ni el de la extracción.

El coronavirus afecta a toda la humanidad y da lecciones a todos los países.  Nos dice que es más importante la salud que la economía, que la salud debe ser pública y democrática, que no se puede actuar a espaldas de la sociedad, que la transparencia de la información es la mejor protección y sobre todo que el planeta está poniéndonos límites.

La antigua agenda del No pago de la deuda externa recobra vigencia.  Se deben suspender los pagos y anular la deuda externa, y utilizar estos fondos para responder de forma inmediata y adecuada a la crisis sanitaria, alimentaria y económica en especial de los pueblos y de sectores con mayor riesgo, debido a sus condiciones sociales, económicas y ambientales.  También se debe detener la contratación de nuevo endeudamiento que significará continuar esclavizados a condicionamientos y pagos de la deuda y sus inconmensurables impactos.

Pero la deuda ecológica es más vigente que nunca.  No se trata solamente del empobrecimiento y saqueo de las economías del Sur, ni de contar con recursos para la salud de los seres humanos, esto sería una visión antropocéntrica.  Se trata de recuperar las posibilidades de que la especie humana se mantenga en el planeta, ya no como una plaga, sino como parte de las relaciones de armonía y cuidado de la casa común.  Y aquí las poblaciones hoy empobrecidas tienen mucho que decir, saben vivir con menos recursos, mantienen, a pesar de la globalización, del FMI y del BM, selvas, territorios y relaciones de complementariedad que deben ser protegidas.

Si algo nos ha enseñado el coronavirus es la necesidad urgente de parar este modelo capitalista y sus mecanismos de saqueo, y buscar una transición hacia formas de vida autónomas, comunitarias y armónicas con la naturaleza.

Esto significa replantearnos relaciones de igualdad, complementariedad y colaboración entre las personas, las sociedades y la naturaleza.  Respetar la diversidad cultural y natural, las formas de vida de los pueblos indígenas, campesinos, afrodescendientes, pescadores, sus territorios y autodeterminación.  Priorizar el cuidado de la tierra, el agua, el aire y las posibilidades de reproducción de la vida. Garantizar las mejores condiciones para la producción agroecológica campesina y precautelar la soberanía alimentaria de los pueblos.  Repensar las economías locales y nacionales y la solidaridad internacional. Transformar las ciudades en lugares sustentables.  Propender al consumo consciente, sano y respetuoso del ambiente. Transitar hacia la soberanía energética, alternativa y descentralizada.  Promover formas de organización democrática, participativa y autónoma para la toma de decisiones locales, nacionales e internacionales. Restaurar de forma integral los ecosistemas afectados por las actividades extractivas, agronegocio, megainfraestructuras.  Conservar y defender los derechos de la naturaleza; garantizar el sumak kawsay para las actuales y futuras generaciones.

ACCIÓN ECOLÓGICA
30 de marzo de 2020

O laboratorio neoliberal do amorodo de Huelva

Pastora Filigrana 

Os debates dentro da esquerda formulan se é máis importante empezar pola loita de clase, a loita contra o racismo, contra o patriarcado ou contra o “desarrollismo”. Moitos destes debates buscan unha resposta unívoca do tipo: «A clase no centro» ou «o racial é o determinante». A polarización nos debates obvia algo esencial e é que estas son realidades entrecruzadas, indisolubles que se encarnan nos corpos de traballadores, e que se manifesta con maior violencia dependendo do xénero e a orixe.

Cando dicimos que o neoliberalismo se basea na explotación do traballo, asalariado ou non, e que esta explotación se realiza entrecruzando diferentes eixes de opresión, como son o xénero e a raza, non estamos dicindo algo abstracto e intanxible. Esta evidencia da alianza opresiva entre clase-raza-xénero pode verse, ulirse e tocarse a escasos kilómetros da Sevilla natal desta publicación: na macro explotación do froito vermello de Huelva. Ademais, esta acumulación de riquezas non só necesita a explotación do traballo vivo, senón que necesita tamén a sobre-explotación da terra e os recursos naturais. A agricultura intensiva do froito vermello en Huelva é un claro exemplo de todo isto.

A explotación laboral do amorodo

En Huelva dedícanse once mil hectáreas ao cultivo do froito vermello, aínda que popularmente coñécese como o amorodo. Huelva produce o 100% da framboesa española, o 96% dos arandos e o 97% do amorodo. Durante os meses de marzo a maio lévase a cabo a recolección da froita, unha tarefa que, calcúlase, necesita máis de oitenta mil persoas traballando. Os beneficios que supón o cultivo deste froito para a comarca onubense ascenden a catrocentos millóns de euros.

As empresas que conforman a patronal do amorodo, igual que calquera patronal, teñen dous recursos dispoñibles para aumentar os seus beneficios: a innovación tecnolóxica e o abaratamento do salario. A innovación tecnolóxica nun proxecto empresarial como este é moi limitada. Cultivar baixo os invernadoiros, os famosos plásticos, supuxo no seu día unha destas innovacións tecnolóxicas que disparou os beneficios porque permitiu producir amorodos fóra do seu ciclo natural. Porén, a innovación tecnolóxica toca teito e, máxime na recolección e pola propia delicadeza do froito, non permite usar máquinas. O único recurso que ten a patronal para aumentar beneficios é, polo tanto, o salario, é dicir, pagar o menos posible polo maior traballo posible. Vexamos as estratexias utilizadas para este abaratamento salarial que revirte directamente nas ganancias da empresa:

  1. O Convenio do campo de Huelva é o que establece o salario máis baixo para este labor no Estado español. Na actualidade o salario día para unha xornada de traballo é de corenta e dous euros, un prezo por debaixo do novo salario mínimo interprofesional. Para que puidera pactarse un salario maior sería necesario que os sindicatos negociaran con presión fronte á patronal. A realidade é que os sindicatos maioritarios asinantes do Convenio foxen desta confrontación e temen romper a paz social da industria máis importante da provincia. Os sindicatos minoritarios, cunha tradición máis combativa, teñen pouca representación na comarca, principalmente porque a poboación xornaleira é inmigrante con moita mobilidade e dificilmente quedan a construír sindicatos.

  2. Outro dos recursos para abaratar o salario serviuno en bandexa a propia lei de estranxeiría. Esta lei permite a contratación de persoas traballadoras no seu país de orixe que virán directamente para a campaña de recollida da froita e marcharán cando esta acabe. Este ano viñeron máis de 19 000 mulleres marroquís a través desta posibilidade que outorga a lei de estranxeiría. As xornaleiras descoñecen o Convenio e gran parte dos seus dereitos, viven en situacións de illamento nos predios e ocúltanlles os mecanismos que deben activar no caso de que sufran algún abuso empresarial. En teoría deben cobrar o salario que se establece no Convenio do campo na provincia, pero segundo os seus testemuños rara vez o cobran e as súas posibilidades de reclamar xudicialmente son escasas porque, entre outros motivos, serán devoltas en canto acabe a campaña. Na parte do salario legal que a patronal non paga a estas traballadoras está a ganancia empresarial.

A explotación racial do amorodo

Como se vén expoñendo, un dos recursos do capital para obter maiores beneficios é abaratar salarios e isto será máis fácil canto máis extremas sexan as condicións vitais das persoas traballadoras. Segundo a orde económica mundial, as persoas fillas da colonia, é dicir, non occidentais, sempre estarán en desvantaxe económica respecto a occidente.

O mundo funciona pola sustracción sistemática de recursos materiais e humanos de dúas terceiras partes da poboación mundial cara a unha primeira parte. Esta ordenación económica, que comeza no século XV coa expansión do capitalismo, situou na xerarquía da pirámide social a poboación europea branca e as poboacións do resto do mundo quedaron convertidas en colonias produtoras de materias primas e corpos traballadores baratos a prol do desenvolvemento da Europa branca. É por isto que o racismo é un factor de ordenación da riqueza no mundo e non só unha actitude de intolerancia dos diferentes como adoita usarse coloquialmente. Por iso sempre é máis barato contratar persoas migrantes: porque son máis pobres.

O contrato en orixe de persoas traballadoras inmigrantes empezouse a utilizar con poboación de Europa do Leste e as xornaleiras eran polacas, lituanas ou ucraínas. No ano 2006 decidiuse cambiar por poboación marroquí e o acordo faise dende entón co Reino de Marrocos. Esta decisión non foi casual. As traballadoras de Europa do Leste eran problemáticas, esixían dereitos, saían de noite, querían quedar despois da campaña e ata botaban noivos onubenses. As marroquís presentábanse como unha opción máis dócil: son musulmás, saen menos, deben respecto ás súas familias e maridos, non se criaron no comunismo e están naturalmente afeitas a servir sen protestar. Isto é o racismo e o colonialismo como estratexia de explotación a favor dos intereses do capital.

A explotación de xénero no amorodo

A patronal do amorodo só quere mulleres. Como diciamos ao principio, durante a recollida do amorodo requírense varios miles de persoas traballando. Moitas delas son mulleres e homes autóctonos, pero para os postos que non se chegan a cubrir coa poboación autóctona precísase a contratación de persoas inmigrantes. Para isto é para o que se utiliza a contratación en orixe.

Ao Goberno marroquí fánselle chegar as necesidades de man de obra de cada empresa e encargaranse dunha preselección en orixe. Hai unha calidade na que coinciden ao 100% todas as empresas: que sexan mulleres. Ademais, requírese que teñan familia ao seu cargo no seu país de orixe, alomenos un fillo menor de 12 anos. Os empresarios xustifican a decisión pola delicadeza que require o traballo de recollida do amorodo. A realidade que se oculta detrás é que no imaxinario machista considérase que unha muller será menos conflitiva sindicalmente que un home á hora de reclamar os seus dereitos. Se a isto ademais se lle suma que é unha muller pobre, que polo mesmo traballo de recolección no seu país cobra un xornal de sete euros, que ten fillos ao seu cargo e unha familia musulmá, a súa docilidade será maior.

A infantilización no trato é moi común: mesmo en declaracións públicas, os empresarios falan de castigos ás traballadoras en lugar de sancións laborais. A muller pobre, musulmá, inmigrante e con fillo ao seu cargo, convértese no suxeito perfecto para abaratar salarios e condicións laborais, en xeral, sen temor a unha resposta sindical organizada. Cando falamos da alianza entre o capital e o patriarcado non é só unha consigna, é isto. 

A sobreexplotación da terra no amorodo

A produción do amorodo está regada coas augas subterráneas que nutren as lagoas e os ecosistemas do Parque Nacional de Doñana. A Junta de Andalucía recoñece que o 15% destes regos son ilegais, pero as asociacións ecoloxistas que traballan na zona manteñen que o 30% das plantacións de amorodo se nutren de acuíferos ilegais que afectan directamente ao Parque Natural. Isto supón que unha de cada tres hectáreas de plantacións de froito vermello se rega ilegalmente a costa das augas subterráneas do Parque. Na actualidade, España enfróntase a unha sanción por incumprir a normativa europea sobre augas. Non obstante, a Junta de Andalucía négase a declarar a zona con acuíferos sobreexplotados nunha nidia connivencia cos intereses da patronal do amorodo.

Este esgotamento dos acuíferos repercute directamente na perda de biodiversidade. A supervivencia de varias especies autóctonas de aves, mamíferos, plantas e insectos está en perigo. Isto non vai de salvar paxariños desmontando a economía local e a renda de moitas familias. Isto vai de que a perda de biodiversidade repercute na desaparición do ecosistema que nos procura o alimento, a auga e a saúde. Estamos cortando a póla da árbore sobre a que estamos sentadas.

Do aquí contado pódese concluír que a ganancia da patronal do amorodo pasa polo abaratamento das condicións de traballo das xornaleiras e xornaleiros. E que, para que este ataque aos dereitos de persoas traballadoras xere a menor protesta posible, se escollen as persoas nunha situación de vulnerabilidade maior. Nun sistema-mundo patriarcal e racista as persoas nunha situación de maior vulnerabilidade son as persoas non-brancas que non habitan en Occidente, a migración e, de entre estas xentes, as mulleres. Pobreza, machismo, racismo e insustentabilidade da terra ao servizo da ganancia do capital.

Información de Entrepueblos ante la crisis del COVID-19

Mientras nos hallamos en la fase más crítica de la emergencia sanitaria por el coronavirus, queremos compartir con las amigas y amigos de Entrepueblos algunas de las medidas que estamos tomando y también apuntar algunas reflexiones. Todo con la esperanza de que esta crisis sea lo más leve y corta posible, y que, como comunidad, como organización y como personas, logremos sacar en ella, y en lo que vendrá después, lo mejor de lo que seamos capaces.

Queremos avisaros de que cancelamos la actividad externa y a tomar las medidas necesarias en cuanto a la actividad interna y de nuestra oficina técnica. Las asumimos como medidas para que todas las personas involucradas nos podamos sentir seguras, cuidar de nosotras mismas y de las personas que nos rodean en nuestras familias y en la comunidad.

Para la atención al público, seguiremos con los canales habituales:

📞 +34 690 743 407

📧 info@entrepueblos.org

No obstante, si tenéis el correo o número de teléfono directo del personal con quién queráis comunicaros podéis hacerlo, igualmente por mensajes de Whatsapp o Telegram, o a través de nuestras redes sociales

También queremos informaros que hemos habilitado un sistema de videoconferencias para suplir en lo posible nuestras reuniones presenciales. Queremos sentirnos cerca, aunque tengamos que tomar medidas que aumenten la distancia física que nos separa.

A partir de ahora nos toca dejar pasar los próximos días o semanas para ver cómo evoluciona la situación, y también para ver si hay que tomar medidas adicionales, como por ejemplo aplazar nuestra Asamblea General anual. Si hay novedades al respecto, os iremos informando.

En el plano más técnico, al momento de escribir esta nota tenemos que apuntar como positiva la primera reacción del Ayuntamiento de Madrid, que anuncia una suspensión de los plazos para la ejecución de proyectos y presentación de justificaciones. Ojalá logremos que esto se generalice en otras administraciones. Y luego habrá que poner atención para  que la cooperación internacional no vuelva a ser víctima de esta nueva crisis.

Quizás nos falta suficiente perspectiva para hacer un análisis de lo que está sucediendo estos días y lo que vendrá “el día después”, sobre sus causas consecuencias, para hacer valoraciones de todo ello que no caigan en la ingenuidad, ni en la paranoia. Aunque no cabe duda de que nos encontramos ante un fenómeno más de la crisis global.

Este tipo de emergencias son circunstancias extrañas porque nos demandan rebeldía y disciplina al mismo tiempo. Ponen a prueba la reacción de los diferentes resortes de la sociedad, tanto del estado como de la ciudadanía. Y son una buena oportunidad para poner en valor el cuidado, la solidaridad, el apoyo mutuo, la comunidad y la conciencia crítica, poniendo la vida y las vidas en el centro, por encima del individualismo y la cultura del miedo. Estos valores son la mejor receta para el coronavirus.

Y hablando de valores, también es un excelente momento para poner conciencia en la grandísima importancia de defender nuestros sistemas públicos de sanidad y protección social, después de tantas décadas de pensamiento único neoliberal. En estos días, Entrepueblos nos hemos adherido a la campaña #PlanDeChoqueSocial, reclamando al Gobierno medidas urgentes ante los riesgos sanitarios, económicos y sociales provocados ante la crisis del coronavirus y que pone hacia las personas más vulnerabilizadas,  como siempre estaremos apoyando y promoviendo todas las luchas en favor de las víctimas de violencia, las personas migrantes, las trabajadoras domésticas y sobre la carga que supone a todas las cuidadoras

¡Son momentos de extremar nuestra solidaridad!

Estamos en un periodo de semi-parón, de reflexión, aprovechémoslo. ¿Qué hubiéramos dado en otro momento para poder disfrutar unos días así de freno a las exigencias de nuestra estresante cotidianidad? Renovemos fuerzas, porque, cuando esta emergencia vaya remitiendo, se adivina una pugna muy fuerte de los diferentes sectores del poder político y económico para capitalizarla en función de sus propios intereses.

Como se dice en un escrito que circula estos días “entramos en un momento de instrospección obligada por la primera pandemia directamente relacionada al modelo extractivista que el capitalismo fósil aceleró en los últimos 30 años. Nos decían que era imposible cambiar tan rápido, está crisis demuestra que no solo es posible, sino necesario”.

Un abrazo para todxs y permanezcamos juntxs en la distancia

 

 

 

A 4 años del asesinato de Berta Cáceres, las políticas extractivistas de Honduras mantienen en grave riesgo a las poblaciones indígenas

Honduras representa un territorio en constante resistencia; un país que asumió la lucha y la resiliencia como componente elemental para la defensa de los derechos humanos y la democracia. Ante las constantes y múltiples amenazas a sus territorios, cuerpos, patrimonios e identidades, la defensa de derechos humanos, del agua y de la tierra es una labor obligada que suele conllevar nuevos y profundizados riesgos.

En la historia de Honduras, y del mundo, el asesinato de la defensora y lideresa indígena lenca Berta Cáceres, sin duda, representa un hito que dio cuenta de los graves patrones de violencia perpetrados impunemente contra las personas defensoras en la región latinoamericana y que colmó a la sociedad de indignación y un renovado anhelo de justicia.

A 4 años de su asesinato; sin embargo, el Estado de Honduras continúa priorizando sus intereses extractivos sobre el respeto, la protección y garantía de los derechos humanos de la población. Para 2019, había al menos 137 concesiones mineras y de producción de energía e hidrocarburo otorgadas en territorios indígenas. Ahora, el Estado pretende discutir un proyecto de Ley de Consulta Previa, Libre e Informada que, según han denunciado los pueblos indígenas y afroindígenas, facilitaría la instalación de grandes proyectos extractivos en sus territorios e incrementaría la violencia y la violación de los derechos humanos de los pueblos.

Ante la oposición legítima de las poblaciones a esta política estatal, la respuesta del gobierno se ha caracterizado por la represión a la protesta social mediante el uso excesivo de la fuerza, los ataques, la criminalización. Los asesinatos, hostigamiento y persecución contra miembras de la Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH), las amenazas y ataques contra comunidades indígenas lencas organizadas del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), la criminalización de defensoras del agua en Guapinol así como defensores de la tribu Tolupán, dan cuenta de estos riesgos. Incluso en esta misma semana se ha instalado una campaña en redes sociales y medios de comunicación nacionales que busca difamar y estigmatizar la labor del COPINH y organizaciones nacionales e internacionales que acompañan su búsqueda de justicia.

En el cuarto aniversario de la siembra de Berta Cáceres, no ha habido justicia. Aunque el pasado mes de diciembre se dictaron las condenas en contra de los autores materiales de su asesinato, la estructura criminal responsable de planificar y financiar el crimen, continúa en absoluta impunidad. A la fecha, tan solo David Castillo, gerente general de la empresa Desarrollos Energéticos S.A. (DESA) ha sido investigado por la autoría intelectual del asesinato y su proceso se ha caracterizado por dilaciones que han impedido avanzar hacia su juzgamiento.

La clara intención del Estado de perpetuar la impunidad, en connivencia con grupos de poder empresariales y militares, no ha detenido la digna y legítima lucha por justicia que han emprendido el COPINH, los pueblos indígenas y afro indígenas, el movimiento social y popular de Honduras, el pueblo hondureño y la familia de Berta Cáceres.
Con su alegre rebeldía, la resistencia de los pueblos es inspiración para quienes, desde distintas trincheras, buscamos mantenernos firmes ante los distintos embates de la desigualdad que no cede.

Así, este 02 de marzo, organizaciones nacionales e internacionales que monitoreamos la situación de derechos humanos en Honduras conmemoramos la vida y la lucha de Berta Cáceres que, como aseguran las comunidades, se ha multiplicado en las voces de millones alrededor del mundo.

Al tiempo, denunciamos que el Estado de Honduras sigue en deuda, no sólo en el caso de la defensora lenca Berta Cáceres, sino en los casos de todas las personas defensoras asesinadas, violentadas y criminalizadas que al día de hoy no han conseguido justicia. Garantizar la investigación, juzgamiento y sanción de todas las personas responsables del asesinato de Berta Cáceres es una obligación del Estado de Honduras y debe ser también un paso firme hacia la ruptura de la impunidad sistemática que ahoga al país, y así garantizar la no repetición de estos hechos contra personas defensoras de derechos humanos.

Reconocemos y respaldamos la legítima labor de defensa de derechos y la búsqueda de justicia que ejerce el COPINH, organización que, a cuatro años de la siembra de su lideresa, se alza fuerte, y con firmeza y dignidad hace frente a los embates que desde distintos frentes buscan acabar con su lucha.

Sostenemos también que la articulación de organizaciones locales e internacionales, que monitoreen y levanten la voz ante las violaciones de derechos humanos que ocurran en el país, es fundamental para hacer frente a contextos tan adversos. Así, reafirmamos una vez más nuestro compromiso de continuar vigilantes hasta avanzar hacia la garantía del respeto de los derechos humanos en Honduras.

En esta nueva conmemoración de la siembra de Berta Cáceres, enviamos nuestra solidaridad y abrazo a su familia, a las comunidades del COPINH, al movimiento feminista y al pueblo hondureño, y reiteramos que justicia para Berta es justicia para los pueblos.

Firman: 
Centro de Derechos de Mujeres (CDM)
Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL)
Entrepueblos
Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC-SJ)
FIDH, en el marco del Observatorio para la Protección de los Defensores de Derechos Humanos
Fondo de Acción Urgente de América Latina y el Caribe (FAU- AL)
Foro Honduras Suiza
Front Line Defenders
Fundación Acceso
Guatemala Human Rights Commission – USA
Honduras Delegation – Alemania y Autria
Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos (IM-Defensoras)
JASS
Latin America Working Group (LAWG)
Oficina Ecuménica por la Paz y la Justicia – Alemania
Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT), en el marco del Observatorio para la protección de los Defensores de Derechos Humanos
Protection International
Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en Honduras

CANCELADA 32 Asamblea General de ENTREPUEBLOS

Estimadas amigas y amigos,

Desde la Junta Directiva de Entrepueblos Entrepobles Entrepobos Herriarte, ante la emergencia sanitaria por el coronavirus, se ha acordado aplazar nuestra 32 Asamblea General

Como ya sabéis, nuestra Asamblea General anual es el espacio donde la organización en su conjunto, participa en la toma de decisiones, aprobación de documentos, cuentas, memorias,.. además de temas que presidirán el día a día de nuestra actividad durante el próximo año.

Se ha constituido un Comité de seguimiento de la situacion que estará trabajando junto a nuestra Junta Directiva. Y, en cuanto la situación lo permita, anunciaremos la nueva fecha, garantizando que podamos sentirnos seguras y dentro de los plazos legales.

Con la esperanza de que esta crisis sea lo más leve y corta posible, y que, como comunidad, como organización y como personas, logremos sacar en ella, y en lo que vendrá después, lo mejor de lo que seamos capaces.

¡¡Son momentos de extremar nuestra solidaridad, y pensar en las personas que puedan resultar más vulnerabilizadas!!

 


CANCELADA XXXII Asamblea General


La XXXII Asamblea General, además de un acto de debate, participación y democracia interna, será también de encuentro y de fiesta.

Se celebrará en VALENCIA los próximos días 📆 1, 2 y 3 DE MAYO en:

Viernes 1

Escuela Meme en Benimaclet
Calle del Poeta Ricard Sanmartí, 17
46020 Valencia

Sábado 2 y domingo 3IES ISABEL DE VILLENA
Calle Isabel de Villena, 4
46011 Valencia

PROGRAMA

Viernes 1 de mayo, en la Escuela Meme (Benimaclet)

18:30 Estreno del documental “defensoras, cuerpo y territorio”, La Cosecha.

Sábado 2 de mayo, en el IES Isabel de Villena

09:30 Inscripciones y entrega de los materiales
10:00 Bienvenida
Presentación de la Asamblea General y la “Asamblea Entrepeques”
Constitución de la mesa de la Asamblea General.
10:30 Balance económico de 2019. Presupuesto de 2020.
Memoria de las actividades de 2019.
12:30 Descanso
13:00 Relevo de la Coordinación y reorganización de la Oficina Técnica
14:00 Comida
16:30 Mesa “Contexto de los movimientos sociales en América Latina”, con Raul Zibechi
18:00 Descanso
18:30 Mesa sobre defensores y defensoras en Centroamérica

Domingo 3 de mayo, en el IES Isabel de Villena

10:00 Talleres temáticos
11:30 Plenario
12:30 Conclusiones de la “Asamblea Entrepeques”
13:00 Clausura de la XXXII Asamblea

 

📝 Ficha de inscripción que podéis enviar por fax 93.268.49.13 o por e-mail administracion@entrepueblos.org lo antes posible, indicando vuestros datos y el modo de inscripción.

Descárgate aquí la ficha de inscripción ➡ Inscripción asamblea Valencia 2020 📝

Para facilitar las tareas de organización y en la medida que sea posible, os agradeceríamos que una vez rellenada y enviada la ficha de inscripción, efectuéis un ingreso (según la opción escogida) a la cuenta de Entrepueblos:

Triodos Bank ES05-1491-0001-21-3000079938 (en este caso podéis enviar también el comprobante del ingreso)

👁‍🗨Fecha límite de inscripción: 18 de marzo de 2020

* Durante los dos días se realizará en paralelo la “Asamblea Entrepeques” con actividades para las niñas y niños asistentes, que también presentarán sus conclusiones en el plenario final del domingo. Os agradeceríamos que quienes queráis asistir con niños y niñas nos lo hagáis saber antes del 18 de marzo, para poder preparar bien este espacio.

 

Saludos solidarios,
Junta Entrepueblos-Entrepobles-Entrepobos-Herriarte

COMUNICADO FEMINISTA 8 DE MARZO 2020

Desde la comisión de feminismos de Entrepueblos-Entrepobles-Entrepobos-Herriarte nos sentimos comprometidas con las movilizaciones feministas convocadas para este 8 de Marzo 2020.

“Despertemos, despertemos humanidad!, ya no hay tiempo! nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de sólo estar contemplando la autodestrucción, basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal (Berta Cáceres) ”
¡4º Aniversario de la siembra de Berta !
¡Berta Vive! La lucha sigue y sigue #JusticiaParaBerta

El 8 de marzo es una jornada de acciones feministas en todo el mundo en conmemoración del día 8 de marzo de 1908 en el cual las trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York llamada Cotton declararon una huelga en protesta por las condiciones insoportables de trabajo. El dueño no aceptó la huelga y las obreras ocuparon la fábrica. El dueño cerró las puertas y prendió fuego muriendo abrasadas las 129 trabajadoras que había dentro.

(Ver movilizaciones en: http://feministas.org/convocatorias-8-de-marzo-2020-dia.html)

En este 8 de marzo “Día Internacional de las Mujeres”, en todo el mundo, las feministas desde hace más de un siglo, seguimos saliendo a la calle para exigir y defender nuestros derechos, pero sobre todo para la construcción de transformaciones sociales que pongan en el centro la sostenibilidad de la vida de las personas y del planeta. Nos sentimos vinculadas a movimientos feministas transfronterizos y transculturales que hacen frente al orden patriarcal, racista, colonizador, capitalista y depredador del medio ambiente.

Las feministas de Entrepueblos queremos visibilizar nuestra rabia e indignación, queremos denunciar internacionalmente los asesinatos, la persecución y la violencia ejercida hacia miles y miles de defensoras de la vida, del medio ambiente, en países donde empresas transnacionales extractivas, hidroeléctricas o del sector agroindustrial tienen intereses, a menudo en connivencia con los poderes políticos y económicos de los propios países. Muchas de estas defensoras son amigas, compañeras de sueños y hermanas de esperanzas:

Ellas han apostado valientemente por una vida digna y por la defensa de los bienes comunes. Como muchas defensoras, han arriesgado su vida, han sufrido violencia, algunas violencia sexual, intimidaciones, desestabilización de su entorno afectivo y familiar más íntimo. También deben hacer frente a procesos judiciales abusivos, por defender una vida digna y soberana, basada en la sostenibilidad, alejada de este sistema capitalista y patriarcal globalizado y dominante, que otorga cada vez más poder a empresas transnacionales y extractivistas.

Este sistema debilita también la función garantista de derechos de los Estados, desarrollando legislaciones y procedimientos de control social y limitación de la libertad de expresión y reivindicación, que conllevan una creciente tendencia de represión y violencia, con fuertes vulneraciones de derechos. De este modo se crean situaciones que impiden el análisis crítico y la denuncia de los impactos sobre las mujeres: desplazamientos, criminalización, desapariciones, empobrecimiento, marginación y violencia.

El sistema también blinda esa violencia a través de las fronteras y el racismo institucional. La violencia hacia los cuerpos y las vidas de las mujeres es exponencialmente más dura. Vemos como los Estados incumplen los derechos humanos y actúan de manera ilegal, causando las violaciones y las muertes y desapariciones a quienes se les impide la movilidad humana, y muy especialmente a quienes huyen de sus territorios por el expolio y conflictos medioambientales y armados. Ejemplo de ello es lo que está sucediendo ahora mismo en Grecia, o lo que sucede en nuestra propia Frontera Sur.

En muchos países del Sur Global y particularmente en América Latina han aumentado las agresiones, las amenazas y la criminalización de las defensoras de DDHH, de todos los movimientos sociales, también de los movimientos feministas.

En realidad se vive en un escenario de confrontación entre la acumulación de riqueza y el cuidado de la vida, que tiene fuertes implicaciones de género, pues los mercados especulativos de materias primas, los fondos de inversión, el extractivismo, los paraísos fiscales, las políticas de libre comercio, etc., provocan cada vez más lo que desde los feminismos conocemos como “conflicto entre el capital y la vida” que implica un conjunto de dimensiones: ecológica, de reproducción social, de cuidados, de salud, de representación política.

Frente a todo esto, nos solidarizamos con las luchas de las compañeras que arriesguen su vida para defender el agua, el territorio, los ecosistemas y sobreviven a los expolios y a las fronteras. Junto a ellas, continuamos exigiendo que se ponga freno a la impunidad de las transnacionales, que se asegure el acceso a la justicia para todas las mujeres agredidas por defender los derechos humanos. Seguimos compartiendo y apoyando su exigencia firme de ser protagonistas en el proceso de diálogo y construcción de la paz.

EXIGIMOS JUSTICIA SOCIAL Y CLIMÁTICA. Exigimos un decrecimiento económico, una transición ecosocial y una cultura regenerativa y feminista:

  • Que ponga fin a la impunidad y que se investigue el asesinato de Berta Cáceres y de todas las compañeras y compañeros que han luchado por la justicia social y el medio ambiente.
  • Que se suspendan todos los proyectos denunciados por las defensoras de derechos humanos.
  • La suspensión de las inversiones y del financiamiento proporcionados por las empresas y las Instituciones Financieras Internacionales, en los proyectos donde se denuncian violaciones de los DDHH.
  • El cumplimiento de los derechos humanos y el cuestionamiento del actual sistema de fronteras.

Por ello, mantenemos nuestro compromiso con las redes feministas, tejiendo vínculos para mantener la lucha de resistencia, para abordar los cambios sociales que fortalezcan la solidaridad, y para hacer del cuidado entre nosotras y las compañeras en otros movimientos sociales un principio fundamental, referente de valores éticos y acción política por la libertad, la vida, la equidad, la paz y la sostenibilidad.

 

COMISIÓN FEMINISMOS DE ENTREPUEBLOS-ENTREPOBLES-ENTREPOBOS-HERRIARTE

Miriam Nobre “As mulleres son a variable de axuste nun sistema que fai imposible a vida”

Miriam Nobre (Brasil, 1965), membro da Marcha Mundial de Mulleres, incorporou á dieta algunhas raíces que comunidades tradicionais de Vale do Ribeira (São Paulo) manteñen na súa alimentación, libre da “homoxeneización alimentaria que sufrimos na cidade”. Di que comer faille ben, ao corpo e tamén á coraxe, aínda máis necesaria en tempos de crecentes ataques aos dereitos e ás persoas que os defenden. Coa entidade Sempreviva Organização Feminista, Nobre traballa en proxectos de agroecoloxía e economía feminista. Son dúas pezas da resistencia que a activista considera que hai que estender e combinar ante os abusos empresariais e contra o medo que o ultraconservadurismo consegue mobilizar. A punto de facer o primeiro ano da vitoria electoral do exmilitar Jair Bolsonaro, Nobre estivo en Barcelona para participar na xornadaA bolsa ou a vida: transnacionais e feminismos”.

Meritxell Rigol – El Crític – coa colaboración de “Cataluña No a los TCI”

 

Nove meses despois da chegada da ultradereita á presidencia de Brasil, os e as activistas tedes detectado máis indefensión e impunidade que antes do goberno de Bolsonaro?

A inseguridade polas activistas medra dende o golpe [o proceso de destitución de Dilma Rousseff, que en 2016 puxo punto final a trece anos de goberno do Partido dos Traballadores]. Dende o 2016, o grao de ofensiva contra as mulleres que loitan pola defensa dos seus territorios, indíxenas, quilombolas, campesiñas, xa ía en aumento. O que pasa agora é que aumenta a sensación de impunidade diante destes crimes. Cando se deu o golpe, preguntamos ás compañeiras como o sentían as comunidades e explicábannos que cambiara o xeito cómo os terratenentes as miran, porque saben que xa non teñen o apoio a escala nacional que tiñan para loitar. O que vexo que cambiou despois das eleccións é a criminalización das loitas. Utilízase a excusa da corrupción para castigar a xente activista. En São Paulo, de onde eu son, por exemplo, vese no movemento de loita pola vivenda. O discurso da corrupción para criminalizar os movementos sociais intensificouse despois da elección de Bolsonaro e súmase o discurso de odio. Tamén é característico deste periodo, como tamén o son as ameazas a través das redes sociais. Son ameazas que non son directamente do Estado, pero si do grupo social e as organizacións que sustentan a Bolsonaro. Unha compañeira que organizou a Fronte Evanxélica polo Aborto Libre sufríu moita presión e exiliouse.

As defensoras dos dereitos das mulleres están sufrindo a intensificación dos ataques?

Son o albo dos ataques todas as persoas que defenden o territorio: o territorio-natureza e o territorio-corpo. As feministas son un obxectivo porque o discurso que sustenta Bolsonaro é un discurso conservador. A xente que está en situación de inseguridade polo ultraneoliberalismo; a xente que non ten traballo ou que está súper explotada, quere seguridade. E ten unha seguridade baseada na familia tradicional. As feministas e as persoas non conformes ás normas de xénero son a ameaza de destruír esta seguridade. Preséntase a ideoloxía de xénero como o grande problema que hai que xestionar e conseguíu mobilizar moito. Aumentaron os asasinatos de mulleres ‘trans’ cometidos con crueldade e todas as políticas de fortalecemento das mulleres, no plano económico e cultural, caeron. Eu traballo con campesiñas e as políticas de fortalecemento por este colectivo xa ían decaendo deseguido, pero agora fóronse totalmente. Nun contexto de gran desocupación, explotación da xente e endebedamento -que é unha maneira de manter a xente funcionando, traballando explotada-, os espazos políticos que gaña a extrema dereita sostéñense no medo a que a situación poida empeorar; medo de perder poder dentro da túa familia.

Segundo moitas activistas brasileiras, a actividade económica e os postos de traballo xerados polas empresas transnacionais nos territorios onde viven non supón desenvolvemento. Que é desenvolvemento, dende a súa perspectiva?

Mellor non utilizar o término desenvolvemento. Transmite a idea de que o obxectivo é chegar a reproducir o funcionamento da sociedade e a economía do Norte global, que só funciona porque explota as persoas e a natureza no Sur. Temos que recoñecer que as comunidades sustentan a vida e tamén que hai límites. A idea de progreso, de desenvolvemento, de crear lugares de traballo, é un mecanismo de sedución que, a carón da coacción, mantén o sistema. Pero despois atopamos, por exemplo, como a empresa Vale, coa explotación mineira, asasinou o río Doce; contaminouno con tóxicos. É un río enorme que pasa por varios estados, por varias comunidades, do que viven pescadores, con cidades próximas, de onde a xente saca e consume a auga. A intensidade da explotación mineira fixo que se romperan os diques que contiñan os residuos. A contaminación chegou ao mar. Ao romper os diques, a destrución foi enorme e morreron máis de 200 persoas. Por que se intensificou tanto a explotación mineira? Baixaran os prezos e necesitaban un nivel de comercialización que mantivera os beneficios dos investidores. O peor é que non temos mecanismos para que situacións como estas non se repitan.

O Estado español é o que máis inviste no conxunto de América Latina e é, á vez, o que recibe máis inmigración proveniente da rexión. Ata que punto o poder corporativo ten que ver coas decisións, ou necesidades, que levan ás persoas a emprender migracións de países do Sur ao Norte global?

Se as empresas destrúen as condicións de supervivencia das persoas nos seus países, chega un momento en que non queda outro remedio que migrar. E así se sustenta unha cadea internacional de coidados. Aquí necesítanse moitos coidados. Moitas das mulleres que migran dedícanse a coidar. Así, aquí resólvese a situación e non se buscan maneiras colectivas de coidar as persoas, sobre todo, as persoas maiores. Individualízase o problema en cada familia, que o resolve mercantilizando o coidado de maneira precaria. Á vez, as mulleres que traballan de coidadoras envían remesas de diñeiro aos seus países, que así contan con divisas. Estas divisas serven mesmo para pagar os royalties [pago polo uso de patentes ou dun produto] ás transnacionais que teñen actividade. Son diñeiro que envían as empresas aos seus países de orixe. Ata pasa con McDonalds. Xa sabemos facer bocadillos en Brasil! Por que temos que enviar royalties aos Estados Unidos para facelos? Pero o feito é que temos que enviar divisas e, en América Latina, moitas veces proveñen das remesas de diñeiro das personas migradas. É un círculo cun alto grao de explotación.

No proceso de acumulación de poder por parte das transnacionais, que papel xogan os Tratados de Comercio e Investimento?

Os mecanismos de acumulación controlados polas transnacionais xa os temos instaurados nos países. Os tratados, a medida que se van definindo, o que fan é que sexa moi difícil volver atrás e cambiar a situación. En Brasil vémolo no caso da educación superior: nos anos do goberno Lula-Dilma houbo unha expansión do acceso á educación superior. O goberno de Bolsonaro recortou moito o orzamento das universidades. Agora en outubro, xa non teñen diñeiro para o funcionamento cotián. Van pondo algo máis por aquí, algo máis por alá… e isto crea moita presión aos rectores das universidades. O recorte afectou a todas as universidades, pero nun inicio o ministro de educación dixo que recortaría naquelas nas que houbera “lío”; é dicir, aquelas nas que hai vida, militancia, reflexión… A alternativa que dá o goberno á caída dos apoios económicos aos estudantes con baixos recursos é un programa de financiamento privado das universidades públicas, a través de vender accións das universidades públicas á bolsa. Isto crea as condicións para as negociacións de servizos que están en xogo no acordo entre a Unión Europea e Mercosur. Os tratados fan que privatizacións como esta se volvan unha norma e non se poida volver atrás.

Ante os impactos da actividade económica das transnacionais sobre as persoas e a natureza, temos que mirar cara as comunidades tradicionais e aprender, segundo o teu parecer.

Nas comunidades non todo funciona á perfección. Temos que crear espazos nos que as mulleres poidan expresar os seus desexos, recoñecer o que ten que cambiar na experiencia das comunidades, e tamén recoñecer o que é bo, e crear condicións a fin  de que estas experiencias se expandan cara a máis territorios. Temos que atopar outros xeitos de organizar a vida. Isto choca frontalmente coa estrutura do goberno de Bolsonaro. Defende unha ideoloxía conservadora que está de acordo co proceso de acaparamento brutal que as transnacionais queren facer no noso país. E as mulleres viven no núcleo detodo isto: para conseguir o grao de equilibrio na explotación do traballo e da natureza e que algunhas persoas continúen vivas e traballen para eles. As mulleres, para as familias, fan de “almofada”. As mulleres están súper explotadas no traballo remunerado e no traballo non remunerado nas casas. Fan así porque queren aos seus, porque queremos soster a vida, e á vez é unha enerxía que está sostendo as cousas tal como están. É contraditorio. As mulleres son a variable de axuste nun sistema que fai imposible a vida.

Como podemos reformular a economía para orientala cara ao  ‘bo vivir’?

Por exemplo, eu traballo no plano local, e nas comunidades, coas mulleres, intentamos robustecer a produción que obteñen na súa horta. Combinamos a produción para o consumo propio, o da familia e o da comunidade, coa producción para a venda, que permita ter acceso ao diñeiro, porque vivimos nunha sociedade hexemonicamente capitalista na que necesitamos diñeiro. Dende esta experiencia de equilibrio entre entrada de diñeiro e produción para o autoconsumo, a doazón e o troco, intentamos estar en relación coas persoas da cidade, porque consumen de xeito diferente. E isto implica ter un compromiso político, mesmo para atopar tempo na vida para cociñar e facelo de maneira compartida. Temos que producir “o bo vivir” dende nós mesmas, empezando por limpar a nosa casa e preparármonos a comida. Temos que ampliar as posibilidades de facelo diante dos ataques que recibimos as comunidades, tanto no campo como na cidade, onde hai xente que, por exemplo, loita pola vivenda, okupa ou intenta producir alimentos, disputándose o espazo metro cadrado a metro cadrado co capital.

No reto de construír resistencias diante do poder das corporacións, atribúes un papel específico ás mulleres?

Sen querer botar maior responsabilidade sobre as mulleres, penso que a experiencia de coidar, de estar atentas ás  persoas, dános unha mirada necesaria no momento no que estamos a vivir. Levar esta experiencia ao facer política é vital. Hai que fortalecer as iniciativas de resistencia, crear relacións entre si e contar con territorios de liberdade nun momento de tanto acoso e odio. Temos que conservar as sementes de esperanza e liberdade. E vivilas. Necesitamos vivilas ante os ataques que a xente está sentindo ao corpo e á saúde mental. O reto é cómo auto-coidarnos para non ser capturadas polo seu esforzo de esmagarnos co medo e manter a crítica en todos os ámbitos da vida.